
“Queremos aprovechar BioCultura BCN 2026 para poner el acento en los pequeños productores”
BioCultura Barcelona 2026 se celebrará del 7 al 10 de mayo en La Farga de L’Hospitalet, consolidándose como una de las ferias ecológicas más importantes de España. En un momento en el que el consumo “bio” crece, la cita vuelve a ser clave para descubrir proyectos auténticos, conocer tendencias en alimentación ecológica, cosmética natural y sostenibilidad, y conectar directamente con productores. Hablamos con Montse Escutia, nueva directora de BioCultura y presidenta de la Asociación Vida Sana, sobre las novedades de esta edición, el papel de los pequeños productores y los retos del sector ecológico en 2026.
¿Cuáles son las novedades de BioCultura Barcelona 2026 en La Farga?
Estamos dándole un peso importante tanto a las jornadas destinadas a público profesional como a personas que quieran aumentar sus conocimientos para una vida más sana y sostenible. Las jornadas formativas siempre han tenido un papel relevante en BioCultura, pero en esta edición cobran todavía más protagonismo, con propuestas centradas en la cosmética econatural, la alimentación y la salud o la agroecología.
Como novedad, vamos a ofrecer también un servicio gratuito de asesoramiento a expositores del sector de la alimentación ecológica y la cosmética natural para ayudarles a mejorar sus ventas. Queremos aportar más valor a la experiencia de exponer en la feria, con iniciativas que contribuyan al crecimiento de las empresas y se adapten a la realidad de su día a día..
Habéis anunciado que pondréis el acento en los pequeños productores ecológicos. ¿Qué significa esto?
Los pequeños productores siempre han estado muy presentes en BioCultura, en todos los sectores, desde la alimentación ecológica hasta la cosmética o la moda sostenible. Aunque las grandes empresas están apostando por lo ecológico, el cambio real ha venido impulsado por personas y pequeños proyectos que decidieron hacer las cosas de otra manera, muchas veces recuperando saberes tradicionales.
Hoy en día también es una forma de diferenciarse en un mercado muy competitivo. Queremos aprovechar esta edición para poner el foco en ellos y animar a los visitantes a preguntar, a hablar directamente con quienes producen. Ese contacto directo es la mejor manera de entender un producto y, también, el mejor antídoto contra el greenwashing.
El año pasado hubo algunos problemas en La Farga, como el aparcamiento. ¿Se han solucionado de cara a 2026?
El cambio del Palau Sant Jordi a La Farga ha sido muy significativo, con aspectos positivos y otros más complejos. Por ejemplo, se pierde una zona exterior que era muy valorada por los visitantes. Es algo que ya vivimos en Madrid en su momento y forma parte del proceso de adaptación.
En cuanto al aparcamiento, al tratarse de un espacio céntrico existen más limitaciones, pero también es muy accesible en transporte público. Este año hemos implementado una zona de estacionamiento con servicio gratuito de autobús lanzadera hasta la feria. Además, contaremos con un servicio de mensajería para que los visitantes puedan enviar sus compras a casa, lo que facilita mucho la experiencia.

¿Qué actividades destacadas podremos encontrar en BioCultura 2026?
Además de las jornadas formativas, que serán uno de los ejes principales, el fin de semana se celebrará INNATO, un encuentro pensado para personas que buscan una vida más conectada con la naturaleza, con charlas, contenido en directo, actividad física y música.
Seguiremos contando con espacios que funcionan muy bien, como el showcooking ecológico, el área de ecoestética o el festival infantil Mamaterra. También participarán profesionales reconocidos del ámbito de la salud y la alimentación, lo que refuerza el carácter divulgativo de la feria. Siempre recomiendo revisar el programa con tiempo, porque hay muchas propuestas interesantes.
¿Por qué recomendarías asistir a BioCultura Barcelona 2026 a una persona comprometida con la sostenibilidad?
BioCultura es una oportunidad para descubrir novedades del sector ecológico y hablar directamente con las marcas y productores. También permite acceder a información de calidad a través de las charlas y jornadas, algo fundamental para tomar decisiones más conscientes.
Al mismo tiempo, es una forma de disfrutar de una experiencia completa, con actividades y gastronomía ecológica, y de sentirse parte de una comunidad que comparte valores similares. Y no hay que olvidar que, con la asistencia, también se está apoyando a la Asociación Vida Sana, que lleva más de 40 años trabajando por un modelo más justo y sostenible.
A veces se critica a quienes defienden modelos alternativos. ¿BioCultura ha ido siempre contracorriente?
Las personas que defendemos ideas que se salen de la norma a menudo hemos sido vistas con escepticismo. No lo definiría con etiquetas simplistas, pero sí es cierto que BioCultura ha ido por delante en muchos aspectos.
Lo importante es que todo lo que se defiende tenga como objetivo el bienestar colectivo. La protección del planeta debería estar en el centro, pero de forma real. No basta con el discurso. Es necesario coherencia y acompañar a las personas en el proceso de cambio, demostrando que otro modelo es posible.
¿Cómo puede afectar el contexto internacional y económico al sector ecológico en 2026?
Cualquier crisis económica afecta a las empresas, también a las del sector ecológico. El aumento de costes y la reducción del consumo son una realidad. Sin embargo, también puede ser una oportunidad.
El modelo ecológico depende menos de insumos externos como los fertilizantes químicos, por lo que puede ser más resiliente en determinados contextos. Estas situaciones refuerzan la importancia del consumo local y de mantener conocimientos que nos permitan depender menos de mercados exteriores.
Para más información sobre horarios, actividades y entradas, puedes consultar la web oficial:
https://www.biocultura.org/barcelona/informacion
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